Pradena del Rincon

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Historia y curiosidades de Prádena del Ricón

HISTORIA Y MEMORIA DE PRÁDENA

El municipio de Prádena del Rincón se encuentra ubicado en la Sierra del Rincón, muy cerca de Buitrago de Lozoya y del puerto de Somosierra. Su orografía es más accidentada hacia el este del término. En su vertiente oeste se alza el Pico de la Dehesilla, con 1316 metros de altitud.

El término municipal está atravesado por el río de la Nava y por varios arroyos: el de los Santillos, el del Pozo, el de la Garita y el del Valle. Tiene una extensión de aproximadamente 22 kilómetros cuadrados, y el núcleo urbano de Prádena se ubica hacia el oeste del término, a una altitud aproximada de 1104 metros sobre el nivel del mar.

Prádena forma parte de la Sierra del Rincón, junto con los municipios de La Hiruela, Montejo de la Sierra, Horcajuelo de la Sierra, La Puebla de la Sierra y Madarcos. Esta comarca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2005.

La Reserva se divide en tres zonas:

  • Zonas núcleo, cuya principal función es la conservación.
  • Zonas tampón, que amortiguan los efectos de las acciones humanas sobre las zonas núcleo.
  • Zona de transición, donde se promueven actividades económicas sostenibles para favorecer el desarrollo socioeconómico de las poblaciones locales.

En la actualidad, Prádena apenas supera los 150 habitantes censados.

Según el historiador Fernando Jiménez de Gregorio, el origen del topónimo Prádena es una evolución de palabras como pradela, pradera, pradal o prado. El gentilicio de sus habitantes es pradeniense.

Hace casi mil años, cuando este lugar aún no tenía nombre, los viajeros y pastores que cruzaban las montañas hablaban de un rincón lleno de praderas verdes, rodeado de robledales, chaparrales, hayedos y encinares. En primavera, las praderas se cubrían de flores y de aromas a tomillo, romero, hierbabuena y retamas, ideales para el ganado trashumante. El agua corría limpia por los arroyos, flanqueada por fresnos y sauces. Corzos, jabalíes y zorros se movían libres entre los montes pedregosos. Quizá no había sendas que cruzasen aquel territorio olvidado.

Según la tradición, fue poco después del año 1085 cuando unos pastores castellanos, en busca de nuevos pastos para sus rebaños, llegaron hasta este rincón escondido. No existe una fecha exacta de la fundación de Prádena, pero por entonces el gran rey Alfonso VI acababa de conquistar Toledo, y eso supuso liberar estas tierras de las incursiones musulmanas. Fue una época de guerras, pero también de nuevas esperanzas.

Es tan solo una hipótesis de trabajo: quizás por esa época se estableciera el nacimiento del pueblo, dado que la iglesia de Santo Domingo de Silos data del siglo XII. Si había una iglesia —que no una ermita—tendría que existir ya un asentamiento estable. Pero, como he dicho anteriormente, esto no deja de ser una hipótesis. Prádena del Rincón nació probablemente en algún momento del siglo XII, en los primeros tiempos de la repoblación de la Sierra Norte, aunque su origen exacto sigue siendo incierto.

El 25 de mayo de 1085, tras largas negociaciones, el rey taifa Yahya al-Qadir abrió las puertas de Toledo. Alfonso VI entró montado en su caballo, cruzó la ciudad en silencio y subió hasta lo alto, donde por fin pudo contemplar el río Tajo brillar bajo el sol. En su interior sabía que aquella victoria no era solo militar, era histórica: Toledo, tras casi 400 años volvía a manos cristianas.

Habían pasado ya cuatro siglos desde que Tariq ibn Ziyad y su ejército bereber cruzaron el estrecho de Gibraltar y derrotaron al rey visigodo Rodrigo en la batalla de Guadalete, en el año 711.

Lo que el rey Alfonso VI no sabía era que aún faltarían otros cuatro siglos hasta que toda la península volviera a estar unificada bajo un solo reino cristiano, cuando los Reyes Católicos tomaran Granada en 1492.

Pero centrémonos en la repercusión que tuvo la toma de Toledo para la fundación de Prádena del Rincón.

Una de las primeras consecuencias fue la entrega de Buitrago, por entonces una fortaleza musulmana clave para proteger el valle del Lozoya. Aunque no se conoce la fecha exacta, se cree que fue en el año 1096. Desde allí, la nobleza castellana comenzó a repoblar y organizar la sierra, construyendo fortalezas y asentando pobladores.

Así fue como muchos pastores castellanos comenzaron a descender hacia el sur, hacia estas tierras de robles y verdes praderas, que antes eran peligrosas y donde aún se recordaba con temor el nombre de Almanzor.

Con el tiempo, aquellos pastores levantaron chozas, luego casas de piedra, y dieron nombre a aquel lugar de verdes praderas. Lo llamaron Prádena, ¿del Rincón?

Y así, entre pastores, agricultores y ganaderos, la historia de Prádena fue tomando forma. Una historia hecha de esfuerzo y silencio, de comunidad y memoria, que aún hoy se respira en sus calles. Pero Prádena no siempre fue Prádena del Rincón, al principio simplemente era Prádena, a secas.

La pregunta que nos hacemos es: ¿en qué momento se incorporó el complemento  “del Rincón”? Es una cuestión difícil de responder y, de hecho, no existe una respuesta clara..

El documento más antiguo en el que se ha encontrado la palabra «del Rincón» tras el nombre Prádena es el Catastro del Marqués de Ensenada, de 1753. Sin embargo, varias teorías —que aún no se han podido documentar— sugieren que «del Rincón» podría haberse usado ya en el siglo XVI, quizás para diferenciar este lugar de otros homónimos.

El Fuero de Sepúlveda, otorgado en tiempos de Fernando I y confirmado por Alfonso VI en 1076, es una pieza clave de la repoblación segoviana. Este documento menciona el territorio que hoy comprende Prádena como parte de los valles del Lozoya. Sin embargo, en el texto del fuero no aparece el nombre «Prádena». Lo que encontramos son disposiciones generales para todo el alfoz de Sepúlveda, y por extensión para los pueblos repoblados bajo su fuero, sin listar aldeas concretas.

Lo que sí ocurre es que, desde el siglo XII, muchas aldeas de la actual Sierra Norte —como Horcajuelo, Montejo, La Hiruela o Prádena— se fueron poblando al amparo de ese fuero. Por eso, la historiografía considera que Prádena se rige por el Fuero de Sepúlveda, aunque su nombre no figure en el documento original de 1076.

Posteriormente, en 1096, Alfonso VI concede a Buitrago un privilegio de repoblación, junto con un escudo de armas con la leyenda Ad alenda pecora (Para el sustento del ganado), asociando así a Prádena con esta entidad repobladora.

A lo largo de los siglos XVI-XVIII, encontramos menciones al lugar simplemente como «Prádena», sin el complemento «del Rincón», tanto en registros y censos de dichos siglos, como en fuentes locales y estudios sobre la Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago. Por ejemplo, las Relaciones Topográficas de Felipe II de 1575 no recogen la denominación completa, y la Real Chancillería de Valladolid (1578-1579) solo menciona Prádena en el ámbito de Buitrago.

En 1662, un «registro y memoria de vecindad» recoge a Prádena con 19 vecinos y medio, pero aún sin el complemento «del Rincón».

La denominación completa «Prádena del Rincón» aparece algo más tarde, como forma diferenciadora ligada a su enclave geográfico. El primer apunte conocido es en 1753, en la introducción del Catastro del Marqués de la Ensenada, y vuelve a aparecer en 1778 en un documento del Consejo de Castilla.

Así, aunque no podamos fijar con exactitud el momento en que Prádena pasó a ser Prádena del Rincón, la documentación disponible nos permite trabajar con la hipótesis de que el nombre completo se consolidó a lo largo del siglo XVIII.

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Prádena del Rincón

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