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Antiguo Ayuntamiento
HISTORIA Y MEMORIA DE PRÁDENA
El antiguo ayuntamiento tenía dos plantas: la inferior, abierta y espaciosa, servía como punto de encuentro donde los vecinos charlaban y los niños jugaban; la superior albergaba el Concejo, la sala de plenos, una pequeña cárcel y la consulta del médico. Era un edificio multifuncional, sostenido por vigas de roble. Hoy en día, alberga el centro para mayores.
En la plaza de Prádena se alza un edificio con historia, construido hacia 1940 dentro de un programa estatal que buscaba reconstruir y reparar los pueblos tras la Guerra Civil. El edificio, conocido durante muchos años como el Ayuntamiento, era entonces llamado la Casa del Concejo y no solo era el centro de la vida política del pueblo, sino también un lugar lleno de actividad y recuerdos.
Su arquitectura original tenía dos plantas. La planta baja estaba cerrada por cuatro paredes y era diáfana. Ese espacio cobijado tenía vida propia: los mayores se reunían allí a charlar, mientras los niños corrían y jugaban a la jaraba, un juego parecido al pillapilla, entre risas y carreras.
La planta superior albergaba las dependencias del Concejo y varias habitaciones auxiliares. Allí se encontraba la sala de plenos, donde se tomaban las decisiones del pueblo. También había una pequeña habitación que servía como cárcel provisional: allí se retenía a quienes cometían algún delito hasta que llegaban las autoridades para trasladarlos. En ese mismo lugar, el médico pasaba consulta, convirtiendo el Ayuntamiento en un auténtico centro multifuncional para los vecinos. Esta planta superior se sostenía sobre grandes vigas de roble macizo.
Un vecino cuenta que, detrás de la espadaña del antiguo ayuntamiento, está grabada la fecha de 1957. Desconocemos si este dato hace referencia solo a la espadaña y no al resto del edificio, que probablemente fuese construido con anterioridad por el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones.
Durante las fiestas patronales, el edificio cobraba aún más vida. A su puerta, los músicos se reunían con guitarras, bandurrias y dulzainas, y las melodías llenaban el aire, marcando el inicio de la alegría, los bailes y las celebraciones que unían a todo el pueblo.
Hoy, aunque ya no es el ayuntamiento, el edificio sigue prestando un gran servicio: ha sido convertido en un centro de mayores, donde se reúnen y participan en cursos de informática, manualidades y ejercicios para estimular la memoria y la capacidad cognitiva.
