Glosario de Términos
En Prádena del Rincón, como en tantos otros pueblos, hay palabras que aquí se dicen de otra manera y expresiones que no aparecen en los diccionarios, pero que todos entendemos. Son esas formas de hablar que se han ido quedando en la memoria y que resisten el paso del tiempo.
Son palabras que hemos escuchado en boca de nuestros padres y abuelos, palabras que nos hacen sonreír porque nos devuelven a la infancia, o que usamos sin darnos cuenta hasta que alguien de fuera nos pregunta: «¿Y eso qué significa?».
Estas formas de hablar no siempre están en los libros, pero todos sabemos que existen. Por eso no quisiera que se perdieran: son parte de lo que somos, de nuestras raíces.
Aquí encontraréis una pequeña muestra. Seguro que muchas de estas palabras os suenan y, si no, preguntad a los mayores. Ellos sí que saben. Porque el idioma de un pueblo también se cuenta y se vive:
Abanto: dícese de una persona que hace las cosas a lo loco, muy deprisa, de forma atropellada. «¡Eres un abanto!».
Aguzar: sacar punta o afilar una herramienta. «Voy a aguzar la hoz».
Almajan: montoncito de piedras pequeñas que se ponían como lindes y que molestaban al arar.
Amonarse: emborracharse.
Andancio: se decía cuando alguien tenía diarrea o estaba suelto de tripa. Es como un virus leve, de origen desconocido, que dura un par de días. «¿Qué le pasa a Evaristo, está malo?», «Sí, tiene andancio».
Añusgar: atragantarse. «Se ha añusgado con un trozo de pan».
Aparar el brocal: desviar el agua de la reguera principal a un huerto particular.
Apontocar: cuando un animal, por ejemplo, un cerdo, no hacia caso a las órdenes del porquero y quería volver a casa a toda costa para estar con sus crías. También tiene otra acepción que es cortar o recortar las puntas de ramas, tallos o brotes, generalmente para favorecer el crecimiento de la planta o para aprovechar la leña menuda.
Arregostarse: acostumbrarse fácilmente a algo bueno.
Atriscar: sujetar o apretar la paja con cuerdas.
Bajera: parte baja de un prado o zona del monte, que se distingue de otra similar situada en la parte alta. «La mina bajera».
Barruntar: tener una corazonada o presentimiento. «Esta tarde barrunto tormenta».
Brocal: bifurcación de la reguera principal en ramales secundarios.
Calcañal: parte trasera del pie, el talón. «Me duele el calcañal».
Cendera: abreviatura de hacendera, trabajo colectivo y altruista realizado entre los vecinos en beneficio de la comunidad.
Cimera: parte alta de un prado o zona del monte. «La mina cimera».
Cirria: excrementos que dejaban las ovejas en la calle al salir de la cuadra y que se barrían con una escoba.
Cucharera: espumadera, para servir alimentos líquidos.
Cusco: inquieto, travieso, que va rebuscando en todo. «Los niños están cusqueando».
Engañinar: cuando una motosierra no arranca, sin que se sepa exactamente el motivo.
Enrruchar: rellenar con piedras pequeñas los huecos de las paredes de piedra seca.
Esbararse: resbalarse o tropezar. «Cuidado, que te vas a esbarar».
Eslomar: hacerse daño en la espalda. «No cojas así el horquillo, que te vas a eslomar».
Estate: expresión para decir que alguien no se quede quieto o parado. «Tú estate, y ya verás».
Fuche: cuando querías desplazar o desechar a alguien de tu grupo, para que no jugasen con tu grupo. «Fuche de aquí».
Función: la fiesta del pueblo, con baile y música.
Galbana: pereza o desidia. «¡Menuda galbana tengo hoy!».
Gamella: comedero similar a una artesa, donde se echaba la comida a los cerdos.
Gorrinos: cerdos
Guarza: atasco en la reguera, provocado por hojas o ramas, que impide que el agua llegue a los huertos.
Guato: cerdo. Cuando se compraba un cerdo pequeño se le llamaba guatillo; cuando crecía era un guato; y cuando ya estaba listo para la matanza se denominaba gorrino. Podían llegar a pesar unos 120 kilos.
Gurriato: gorrión.
Guto: cotilla, ir mirando siempre por todas partes. También sirve para referirse a personas que picotean comida a deshoras. «Qué guto eres».
Hacer algo como un descosido: hacer algo con mucho afán o ímpetu, sin pensar mucho en lo que se hace.
Hay mucha prisa: se decía cuando había mucha cola, por ejemplo, en el frutero ambulante.
Hijuela: son documentos que forman parte del proceso de reparto de una herencia. Específicamente, una hijuela es el cuaderno individual que detalla lo que corresponde a cada heredero —hijos, pero no sobrinos— en una partición hereditaria. Eran muy comunes en los entornos rurales donde no había notario, y era el secretario del Concejo quien certificaba la última voluntad del difunto.
Legañoso: persona débil, enfermiza o poquita cosa. «Ese es un legañoso».
Linda: quedarse sin dinero para pagar en la taberna. «Me he quedado sin linda».
Lobá: ataque de lobos al ganado.
Maladar: echarse algo a perder, deteriorarse. «La fruta se ha maladado».
Manada: haz de hierba que se corta con la hoz y la zoqueta y se lanza hacia atrás por la espalda, formando una hilera en el suelo. También puede referirse a una manada de animales.
Melindres: persona que come muy poco o con manías. «Estás hecho un melindres».
«Me vaga»: sinónimo de «me apetece», «me da la gana», o «tengo ganas de hacerlo», puede utilizarse tanto en afirmativo, o negativo: «Hoy no me vaga salir de casa», o «Me vaga dar un paseo antes de cenar».
Modorro: persona atontada o adormilada. «¿Qué te pasa, estás modorro? ».
Mondar: preparar las patatas para un guiso, pelar patatas. «Estoy mondando las patatas».
Mojón: piedra usada como lindero, para señalar la separación entre fincas.
Moreno: polvo negro de fragua, usado para curar las heridas de las ovejas tras el esquileo y evitar que las moscas las infectasen.
Murgaño: araña muy gorda, negra y de patas cortas, que hace un agujero redondo y profundo en la tierra. Al pastar, las ovejas pueden ser picadas por ella y se les inflaman los labios o se les pela la piel de la cara.
Petera: obsesión o fijación por algo o por ir a un lugar. «¡Vaya petera que tiene ese hombre con ir al bar!».
Poque: abreviatura de «puede que».
Qusio: abreviatura de «qué sé yo».
Ramonear: cortar las ramas y las hojas de los álamos y los olmos, para dárselo a comer a los cerdos y las ovejas
Ripia: tabla plana y basta de roble que se colocaba en los tejados para apoyar encima la teja.
Sarna: enfermedad que afecta a las cabras, produciéndoles llagas en la cara y orejas, y debilitando su salud.
Sarnoso: se dice de una persona despreciable o de un animal enfermo. «Ese es un sarnoso».
Soyar: quitar la piel a un animal. «Voy a soyar la oveja para vender su piel». También se refiere a cuando una persona se cae al suelo y se raspa la piel.
Suertes: sorteo de parcelas del monte comunal (robles), para que los vecinos pudieran cortar leña en invierno.
Tosea: abreviatura de «todo sea», utilizada para expresar prevención. «Tosea que no pase nada».
Tuso: perro.
Trasponer: marcharse o irse.
Trocha: paso que hacen a diario los animales en el campo para atajar un camino; también se usa para referirse a un atajo que cogían los habitantes de Prádena para llegar más rápido de un sitio a otro. «Vamos a atrochar por aquí».
Zalagarda: astucia para engañar o sacar ventaja de algo. «Menuda zalagarda ha liado ese».
Zarrias: despojos que quedaban en la era tras la recogida del cereal.
Zarrioso: persona que no vale para nada. «Ese es un zarrioso».
