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Atardecer en Prádena
NATURALEZA Y PAISAJE EMOCIONAL
Desde este banco es un auténtico privilegio relajarse viendo tranquilamente la laguna, su fauna y vegetación o contemplando un maravilloso atardecer. Un lugar idóneo para descansar, desconectar y disfrutar de las vistas, los colores, los sonidos y los olores de la naturaleza.
Y si has llegado hasta aquí, como el que no quiere la cosa, hemos recorrido juntos las cuestiones más significativas y representativas de Prádena.
No quisiera terminar sin compartir contigo una breve reflexión que tuve una tarde, sentado aquí, en el banco de madera de la Laguna del Salmoral, mientras contemplaba un precioso atardecer. El sol brillaba sobre las tranquilas aguas.
Hubo un tiempo en que las cosas no se pedían, se hacían; un tiempo en que las obligaciones superaban con creces a los derechos.
Muchos de los protagonistas de las historias contadas en el museo de la calle nacieron antes de la Guerra Civil. Algunos vivieron la propia Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, el franquismo, la falta de libertades y derechos, pero con muchas obligaciones. También fueron testigos de la crisis del petróleo de 1973, la transición, el cambio de siglo, la desaparición de la peseta y la llegada del euro, la crisis inmobiliaria de 2008, la pandemia de COVID y la irrupción de las nuevas tecnologías.
Y, aun así, cuando nuestros mayores te cuentan sus historias, juegan con sus nietos y nietas, pasean por el pueblo y se cruzan con familiares o amigos, te miran con serenidad, con una expresión feliz que transmite la satisfacción de haber vivido con plenitud y sin remordimientos. Son felices, y así lo expresan.
El mundo rural está en un cruce de caminos. Puede apagarse… o puede encenderse. Eso lo decidirás tú y los de nuestro tiempo; lo decidirán los que vengan después. Tal vez lo único que falte sea creer en Prádena como un lugar donde nuestros mayores —y los mayores de los mayores, y los mayores de los mayores de los mayores— vivieron con dignidad, organización, mutualismo, solidaridad, altruismo y felicidad.
Prádena ya no será una copia del pasado. Será una mezcla de pasado, presente y futuro. Cuídalo tú, cuidémoslo nosotros, con el ejemplo de espíritu altruista y solidario de nuestros mayores.
Muchas gracias por tu tiempo y tu atención. Tu interés es el mejor legado y la mejor manera de honrar a nuestros antepasados.
Si te apetece y todavía tienes tiempo por aquí te dejamos unas letras de jotas de Prádena, unos refranes típicos de la tierra y algunos localismos que a veces se escuchan a los mayores del pueblo
Las jotas populares son un tipo de música y baile tradicional que se interpreta en muchas regiones de España, especialmente durante las fiestas y celebraciones populares. Aunque cada zona tiene su estilo particular (como la jota aragonesa, la castellana, la manchega, la navarra, etc.), todas comparten ciertas características comunes.
La jota es una música alegre y rítmica, que normalmente se canta y se baila al mismo tiempo. Las letras suelen hablar de la vida cotidiana, del amor, del campo o de temas festivos y sociales. Se utilizan instrumentos tradicionales como la guitarra, la bandurria, el laúd, la dulzaina o el tamboril. Los participantes suelen ir vestidos con trajes típicos de la zona. Se baila en pareja o en grupo, con pasos rápidos, zapateados y giros.
En lugares como Prádena, y en otros pueblos de la Sierra del Rincón, las jotas populares forman parte esencial del folclore local. Se bailan en fiestas patronales o en romerías. Además de su valor artístico, son un símbolo de identidad cultural y de cohesión social.
El grupo de jotas de Prádena, Repiques, representa esa tradición viva que sigue pasando de generación en generación. Son una forma de decir: «Aquí estamos, y no olvidamos de dónde venimos».
A continuación, algunas jotas que se cantan en Prádena y que han sido recogidas en el libro Jotas de Prádena del Rincón. Asociación Cultural Salmoral:
Viva mi tierra querida,
el pueblo donde nací,
en Prádena del Rincón
de la Sierra de Madrid.
Ya no se para,
que vienen forasteros al lugar.
¡Qué alegría cuando vienen,
qué pena cuando se van!
No te cases con pastor,
que lleva la manta arrastrá.
Cásate con labrador,
que el aire se levanta.
En un pueblo muy pequeño
de la provincia de Madrid.
He encontrado un moreno
con el que quiero vivir.
