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Posguerra. Servicio Nacional de Regiones Devastadas
HISTORIA Y MEMORIA DE PRÁDENA
En 1938 se creó el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (SNRDR), encargado de reconstruir pueblos tras la Guerra Civil. Actuó en muchas regiones de España, incluida la Sierra del Rincón. En Prádena levantó el ayuntamiento, las escuelas, la casa del cura y varias fuentes, obras que aún hoy forman parte del paisaje local.
La Sierra del Rincón no sufrió una gran devastación durante la Guerra Civil. No obstante, cuando terminó la contienda, muchas localidades del país quedaron gravemente dañadas, como, por ejemplo, Guernica, Teruel o Belchite, todas ellas presentes en nuestra memoria como fiel reflejo del horror y la barbarie de la guerra. Casas, escuelas, iglesias y edificios públicos estaban en ruinas o necesitaban grandes reparaciones. Para hacer frente a esta situación y reconstruir lo destruido, en 1938 se creó un organismo especial: el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones (SNRDR).
Durante casi veinte años, el SNRDR trabajó en distintos puntos de la geografía española: Andalucía, Aragón, Cataluña, Extremadura, Castilla y León, Cantabria, La Rioja, la Comunidad Valenciana o Madrid, entre muchas otras. En la provincia de Madrid, por ejemplo, hubo intervenciones en pueblos como Aravaca, Brunete, Majadahonda, Las Rozas o Fuenlabrada. Pero también llegó a la Sierra del Rincón, concretamente a La Hiruela, Madarcos, Horcajuelo y Prádena.
En el caso concreto de Prádena, se reconstruyó el antiguo ayuntamiento, se levantaron las escuelas de entonces, se construyó la casa del cura, además de dos fuentes y el pilón que todavía puede verse cerca del cementerio. Estas construcciones, realizadas en aquellos años difíciles, siguen en pie y forman parte del paisaje del pueblo.
Todas estas edificaciones comparten un estilo muy característico: son construcciones de una sola planta, con tejados a cuatro aguas y muros de piedra local. En las esquinas se empleaban grandes bloques de granito llamados sillares, que aportaban firmeza y elegancia a la estructura. Como detalle curioso, muchos de estos edificios —y también las fuentes— estaban rematados con bolas de piedra, un toque sencillo pero distintivo del estilo del SNRDR.
Las fuentes, por su parte, tienen un diseño muy reconocible: dos pilas, una a cada lado, para recoger el agua. Son construcciones funcionales, sobrias y resistentes, pensadas más para perdurar en el tiempo que para decorar, y que, si os dais un paseo por las calles de Prádena, podréis identificar fácilmente.
